¿Dónde adorar?

Gracias a los adoradores que entregan una hora de su tiempo semanal, 53 capillas de adoración perpetua pueden estar abiertas las 24h del día en España.

La adoración eucarística

En un mundo lleno de problemas, estrés y ruido es difícil encontrar un espacio para desarrollar nuestra relación con Jesús. Las capillas de adoración perpetua son un trocito de cielo en la tierra, un espacio donde podemos encontrar paz y escuchar lo que Jesús quiere decirnos. La adoración eucarística es una devoción que permite a los fieles prolongar la eucaristía más allá de la Misa, quedando expuesto Jesús sacramentado para ser adorado 24 horas al día, 365 días al año.

Cómo funciona

El Señor nunca puede quedar solo, por lo que cada adorador voluntario entrega una hora de su tiempo semanal para acompañar a Jesús, para convertirse en su “guardia personal”, de manera que la capilla puede permanecer abierta a quien lo necesite. Un sistema de suplencias garantiza cubrir las ausencias, imprevistos, vacaciones, etc.

Somos lo que contemplamos

Adorar es contemplar para parecernos a El. Es dejarnos ser mirados por Jesús. Al adorar reconocemos la majestad del Señor. Es vivir el primer mandamiento, es dejar que Dios sea Dios. Es adentrarnos en el misterio de Getsemaní. Es anticipar lo que haremos en el cielo día y noche...

Por qué ser adorador

Nuestra hora de adoración tiene un valor especial, ya que le damos algo que es solo nuestro, de nadie más, y que no podemos recuperar una vez que lo entregamos (nuestro tiempo). Con nuestra hora semanal prestamos un importante servicio a la Iglesia, permitiendo que las capillas estén abiertas y que Jesús pueda llegar a más personas: "Allanamos los caminos del Señor".

Testimonios

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Mi hora de adoración semanal es el mejor momento de la semana. En mi caso tengo un turno en la madrugada, donde en el silencio de la noche puedo hacer balance de la semana, poner mis preocupaciones a los pies del Señor y dejarme llenar por su paz.

Alberto R. - Coordinador Capilla Adoración Perpetua en Barcelona

Últimas noticias

ALCOI CUENTA YA CON ADORACIÓN PERPETUA

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, inauguró y bendijo en la tarde del 21 octubre “como un auténtico don de Dios” en el monasterio del Santo Sepulcro de Alcoi, una capilla de Adoración Eucarística Perpetua, la primera en la ciudad alcoyana y la sexta en la diócesis de Valencia.

En la capilla permanecerá expuesto el Santísimo las 24 horas del día los 365 días del año, de forma ininterrumpida, con la participación de más de 300 adoradores inscritos en turnos de una hora y de las religiosas de la comunidad del Instituto del Verbo Divino, que desde el pasado mes de enero se hicieron cargo del monasterio.

Previamente a la apertura de la capilla, el Santísimo fue llevado bajo palio al monasterio desde la iglesia de San Mauro y San Francisco, mientras volteaban las campanas de la localidad, en una procesión eucarística encabezada por el Cardenal, en la que participaron, además de los adoradores y los sacerdotes concelebrantes, el alcalde de Alcoi, Antonio Francés y concejales del Ayuntamiento alcoyano, entre otras autoridades y representantes de las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas.

La capilla de la Adoración Perpetua se instala en un templo con una gran carácter eucarístico, puesto que lo quiso levantar San Juan de Ribera cuando era arzobispo de Valencia para custodiar el milagro eucarístico que aconteció allí. De hecho, allí se conserva una imagen del Niño Jesús de Praga (el ‘Jesuset del miracle’), que según la tradición, se inclinó para señalar donde se había escondido el copón que había sido robado. Allí apareció el copón y milagrosamente cinco formas consagradas.

Fuente: Archidiócesis de Valencia

 

EL CARMEN, SANTUARIO EUCARÍSTICO

Fue el día de San José. Hace más de seis meses. Serían las nueve de la noche cuando el Sr. Arzobispo de Mérida-Badajoz, Don Celso Morga, depositaba la Custodia con el Santísimo Sacramento en el altar de la Iglesia del Carmen, convertido desde ese día en Santuario Eucarístico. Lugar de Adoración, de silencio, de recogimiento y meditación. Lugar de Encuentro con el Señor. Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, que mantiene la Eucaristía diaria y su condición de Templo Cofrade.

Hoy, en torno a 400 personas están comprometidas con esta historia, que hace posible que la Iglesia del Carmen esté abierta día y noche para quien busque un rato a solas con el Señor.

Cualquier persona de buena voluntad que pueda dedicar una hora a la semana a estar con el Señor es bienvenida a participar de esta apasionante aventura. Y si, por motivos diversos, no puede comprometerse a ello, siempre tendrá la certeza de que hay un Templo abierto en el centro de Mérida las 24 horas del día para acercarse a estar con el Amigo, con el Señor que nos da la Vida y se ha quedado con nosotros en la Eucaristía como alimento para nuestro camino hasta la Casa del Padre.

Meses después de aquel memorable 19 de marzo, con el salmista proclamamos que “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegre”, damos gracias al Padre de las misericordias y le pedimos que nos ayude a ser adoradores en “espíritu y en verdad”, que nuestra adoración se traduzca en vida que haga presente el amor de Dios en nuestra tierra.

Tanto la vida personal de los adoradores como la vida de la comunidad Parroquial se han visto fortalecidas con esta vivencia eucarística. De este encuentro con Cristo brota nuestra misión apostólica. Alabamos al Señor y le agradecemos esta oportunidad que nos ofrece de adorarlo en la Eucaristía para ser, con la fuerza de su Espíritu, testigos del Evangelio en medio de la vida, donde se cuecen las penas y las alegrías, las esperanzas y los sufrimientos de los hombres y mujeres que caminan con nosotros por los senderos de la vida.

La oración para un cristiano es tan necesaria como el aire que respira. Hace falta Orar y Adorar. Adoramos a Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía, nos alimentamos del Pan de Vida, para hacernos también nosotros pan para los demás. A Él lo adoramos y a Él estamos llamados a seguir. Nuestro encuentro con Él en la oración ha de marcar nuestras vidas con un estilo de servicio a Cristo, nuestro Señor, en los hermanos, especialmente en los más necesitados, desde la humildad y desde la sencillez. La Oración y la Adoración nos complican la existencia y han de llevarnos al compromiso de hacer presente en medio del mundo el Reino de Dios, que es justicia, amor, vida, verdad, perdón, misericordia, fraternidad.

No dejes que Cristo pase de largo. Él te espera en la Eucaristía y te espera en los hermanos.

Francisco Manuel Sayago Brazo,

Párroco de Cristo Rey y de la Iglesia del Carmen, Mérida (Badajoz)

LEGANÉS INICIA UNA NUEVA ADORACIÓN PERPETUA

El pasado 26 de septiembre de 2018, la Ermita de San Cristóbal en Leganés (Madrid), daba comienzo la adoración perpetua de Leganés, la quinta capilla de adoración eucarística perpetua de la diócesis de Getafe y la décima en Madrid.

Tras la celebración de la Santa Misa y la posterior procesión eucarística, el Señor era entronizado en la Ermita de San Cristóbal, en la Avda. de Fuenlabrada de Leganés, para ser adorado día y noche a partir de ahora. Cientos de fieles acompañaron en esta celebración de un acontencimiento tan relevante. Tras la entronización del Santísimo daba comienzo el primer turno de adoración. A continuación se reproduce un extracto de la homilía de la Santa Misa previa.

¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

Extracto de la homilía

Hoy vamos a tener un signo que posiblemente no salga en la prensa, en los medios de comunicación, pero es un signo de una gran profundidad y que seguro que dará muchos frutos. Hoy vamos a dejar al Señor en el corazón de este pueblo de Leganés para ser adorado. Inauguramos hoy esta capilla de adoración eucarística perpetua para que el Señor sea una realidad cotidiana en nuestra vida, para hacernos conscientes de que Él intercede cada segundo por cada uno de nosotros. Recordamos las palabras de aquellos discípulos que caminaban hacia Emaús y le dicen al Señor: “Quédate con nosotros”. Esta es la oración que elevamos al cielo: Jesús, quédate con nosotros. Con nuestro pueblo, con nuestras familias, con tantas personas que tanto te necesitan, aunque no te conozcan. Quédate con los pobres, los enfermos, los necesitados. Quédate con nosotros, con nuestras comunidades parroquiales y religiosas. Quédate con nosotros.

El gesto que hoy comenzamos es una invitación a estar con el Señor. Pero sobre todo con la fe de que el Señor está con nosotros. Y no es una casualidad de que lo hagamos en la fiesta de los santos eméritos mártires San Cosme y San Damián, en otro tiempo, santos patronos de este pueblo de Leganés. “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”. La adoración perpetua de Leganés será también la semilla de nuevos cristianos, es más, y así se lo pido de corazón al Señor: será la semilla de numerosas y santas vocaciones para la Iglesia.

Por eso, queridos hermanos, lo que hacemos es vivir del misterio de la Iglesia que tiene su centro en Cristo, en la eucaristía. El concilio Vaticano II nos enseña que todo empieza en la eucaristía y todo en ella tiene su fin. Todo lo que hacemos en la Iglesia está relacionado con la eucaristía: la catequesis, la liturgia, la comunión… Por eso, poner la eucaristía en el centro de nuestra vida es centrar nuestra vida cristiana, es volver al misterio de nuestra fe. Es lo que confesamos en la respuesta de la plegaria eucarística: “Este es el sacramento de nuestra fe: anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurección. Ven Señor Jesús”. La eucaristía es el memorial de la vida, muerte y resurrección de Nuestro Señor. Y por eso le pedimos que venga, para que nos haga vivir este misterio. Jesús es el pan de la vida eterna como hemos escuchado en el evangelio de hoy. La eucaristía es el cielo en la tierra, es el encuentro con el Señor. La eucaristía da sentido a nuestra vida para seguir caminando hacia el cielo, hacia ese encuentro. Tenemos que ser hombres y mujeres eucarísticos, tenemos que basar nuestra vida en la eucaristía. Un cristiano eucarístico es un cristiano caritativo. La caridad no brota de nosotros mismos. La caridad cristiana nace de la fuente eucarística. La eucaristía nos recuerda que el Señor se entregó por nosotros. Por cada uno de nosotros. En la eucaristía la entrega de Cristo se hace actual en cada momento, se hace presente el sacrificio de Cristo. Esto sólo se puede entender porque la eucaristía es un misterio de entrega.

Ójala que esta adoración perpetua, 365 días al año, 24 horas al día, sea sea un acto de agradecimiento a la presencia del Señor en nuestro mundo, así como una invitación continua a estar en esa su presencia. Evidentemente de no dejarlo nunca solo: nuestra presencia es lo más importante, aunque no sepamos qué decirle, cómo rezar o cómo adorarle, estamos allí con Él. Y ponemos a sus pies nuestra vida, nuestra familia, los problemas del mundo. Os invito a poner también a sus pies a los que no creen. La mayor parte de la población ya no cree, no van a la Iglesia. Pero nosotros sí. Y no hay ninguna oración por la conversión de los pecadores y por la conversión del mundo que no dé fruto. Por eso hay que hacerlo, ponerlos a los pies de Jesús Sacramentado. Que tengamos siempre claro cuál es el centro de nuestra fe, de nuestra vida cristiana.

Leganés, 26 de septiembre de 2018