Por los religiosos

Antífona de entrada (Sal 36, 3-4).- Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia y él te dará lo que pide tu corazón.
Oración colecta.- Señor Dios, que inspiras y realizas todos los buenos deseos, dirige a tus hijos por el camino de la salvación y haz que cuantos se entregaron a ti, abandonándolo todo, sigan a Cristo, renuncien al poder del mundo y te sirvan a ti y a sus hermanos con espíritu de pobreza y humildad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Te rogamos, Señor, que por estos dones que te presentamos santifiques a tus hijos unidos en tu nombre, para que cumpliendo fielmente sus votos puedan servirte con sincero corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (1 R 19, 7).– El ángel del Señor dijo a Elías: Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas.
O bien: (Ap 22, 17a. 20).- El Espíritu y la novia dicen: Ven. Amén. Ven, Señor Jesús.
Oración después de la comunión.- Señor, te suplicamos concedas a tus hijos, que se juntan en tu amor y participan en un mismo pan, la gracia de animarse mutuamente a la práctica de la caridad y de las buenas obras, para que puedan presentarse ante el mundo como verdaderos testigos de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Por las vocaciones religiosas

Antífona de entrada (Mt 19, 21).- Si quieres llegar hasta el final vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y luego vente conmigo -dice el Señor.
Oración colecta.- Señor, Padre santo, tú que invitas a todos los fieles a alcanzar la caridad perfecta, pero no dejas de llamar a muchos para que sigan más de cerca las huellas de tu Hijo, concede a los que tú quieras elegir con una vocación particular llegar a ser, por su vida, signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y ante el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Recibe complacido, Padre santo, los dones que te presentamos, y concede una vida en comunión fraterna y en libertad de espíritu a cuantos se han propuesto seguir con alegría a tu Hijo por la senda difícil de la perfección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Cf. Mt 19, 27. 28. 29).– Creedme, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna -dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Te rogamos, Señor, que des fuerza a tus hijos con estos alimentos celestiales, para que, manteniéndose fieles a su vocación evangélica, sean en todas partes la imagen viva de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Por la unidad de los cristianos

Antifona de entrada (Jn 10, 14-15).– Yo soy el buen Pastor, que conozco a mis ovejas y mis ovejas me como –dice el Señor–, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Oración colecta.- Dios todopoderoso y eterno, que reúnes lo que está disperso y connservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta.- Señor, Dios nuestro, que amas a los hombres, te rogamos derrames sobre nosotros la gracia abundante de tu Espíritu, para que, caminando en santidad, según la vocación a que nos llamas, demos a los hombres testimonio de la verdad y busquemos la unidad de todos los creyentes en el vínculo de la paz verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Con un solo sacrificio, Señor, adquiriste para ti un pueblo de adopción; concédenos ahora la unidad y la paz en tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio: La unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia
El Señor esté con vosotros. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Por él nos has conducido al conocimiento de la verdad, para hacemos miembros de su Cuerpo mediante el vínculo de una misma fe y un mismo bautismo; por él has derramado sobre todas las gentes tu Espíritu Santo, admirable constructor de la unidad por la abundancia de sus dones, que habita en tus hijos de adopción, santifica a toda la Iglesia y la dirige con sabiduría. Por eso, unidos a los coros angélicos, te alabamos con alegría diciendo: Santo, Santo, Santo…
Antífona de comunión (1 Cor 10,17).– El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan y bebemos del mismo cáliz.
Oración después de la comunión.- Esta comunión, Señor, que significa la unión de los fieles en ti, realice también ahora en tu Iglesia la unidad de todos los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por la evangelización de los pueblos

Antífona de entrada (Sal 66,2-3).- El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
Oración colecta.- Oh Dios, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira tu inmensa mies y envíale operarios, para que sea predicado el Evangelio a toda criatura, y tu grey, congregada por la palabra de vida y sostenida por la fuerza de los sacramentos, camine por las sendas de la salvación y del amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta.- Oh Dios, que enviaste al mundo a tu Hijo como luz verdadera, derrama tu Espíritu para que siembre la semilla de la verdad en el corazón de los hombres y suscite en ellos la fe, de modo que todos, renacidos a una nueva vida por medio del bautismo, lleguen a formar parte de tu único pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Mira, Señor, el rostro de tu Cristo, que se entregó a la muerte para redimimos a todos; y haz que por su mediación sea glorificado tu nombre en las naciones desde donde sale el sol hasta el ocaso, y se ofrezca en todo el mundo un mismo sacrificio a tu divina Majestad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Mt 28,20).- Haced discípulos de todos los pueblos, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado -dice el Señor- y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Oración después de la comunión.- Fortalecidos, Señor, por el banquete de nuestra redención, te pedimos que, por este auxilio de salvación eterna, crezca sin cesar en el mundo la fe verdadera. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por los cristianos perseguidos

Antífona de entrada (Cf. Sal 73, 19-22).– Piensa, Señor, en tu alianza; no olvides sin remedio la vida de tus pobres. Levántate, oh Dios, defiende tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.
Otra antífona de entrada (Hch 12, 5).- Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.
Oración colecta.- Señor Dios, que en tu providencia misteriosa asocias la Iglesia a los dolores de tu Hijo, concede a los fieles, que sufren por tu nombre, espíritu de paciencia y caridad, para que se manifiesten siempre testigos verdaderos y fieles de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Recibe, Señor, nuestras oraciones y ofrendas, y haz que todos aquellos que sufren persecución de los hombres por su fidelidad en tu servicio se gocen de verse asociados al sacrificio de Jesucristo tu Hijo, y sientan la alegría de saber que sus nombres ya están escritos en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Mt 5, 11-12).- Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan por mi causa –dice el Señor–. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Otra antífona de comunión (Mt 10,32).- Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo –dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Señor, por la eficacia de este sacramento confirma en la verdad a tus siervos, y concede a cuantos se hallan en tribulación, que, llevando la cruz en pos de tu Hijo, puedan gloriarse, entre tantos peligros, de seguir llamándose cristianos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por una reunión espiritual o pastoral

Antífona de entrada (Mt 18, 20).- Dice el Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Otra antífona de entrada (Col 3, 14-15).- Por encima de todo el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Oración colecta.- Infunde en nosotros, Señor, el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para que conozcamos de veras lo que a ti te agrada y, una vez conocido, lo realicemos con un mismo sentir y querer. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta.- Dios y Señor nuestro, tu Hijo prometió su presencia a cuantos se reunieren en su nombre; haz que lo sintamos ahora presente entre nosotros y que, en la verdad y el amor, experimentemos en nuestros corazones la abundancia de su gracia, de su misericordia y de su paz. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Acepta complacido, Señor, las ofrendas de tus siervos y concédenos comprender de verdad y proclamar con valentía lo que es justo y grato a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión.– Donde hay caridad y amor, allí está Dios. El amor de Cristo nos ha congregado en la unidad.
Oración después de la comunión.- Te rogamos, Señor misericordioso, que el alimento santo que hemos recibido nos confirme en tu santa voluntad y nos haga testigos de la verdad en todas partes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por la nación o por la ciudad

Oración colecta.- Dios, Padre nuestro, que, con admirable providencia, gobiernas el mundo, atiende nuestros ruegos por la patria, para que la sabiduría de sus autoridades y la honestidad de sus ciudadanos robustezcan la concordia y la justicia y podamos vivir en la paz y el progreso constante. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Por los gobernantes

Oración colecta.- Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tu mano los corazones de los hombres y los derechos de los pueblos, mira con piedad a los que nos gobiernan, para que reinen en toda la tierra, por tu misericordia, la prosperidad, la paz y la libertad religiosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Por los que gobiernan las naciones

Oración colecta.- Dios, Padre nuestro, que, con admirable providencia, gobiernas y diriges todas las cosas, mira con misericordia a los gobernantes de las naciones, que están reunidos, y concédeles el espíritu de tu sabiduría. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Por la paz y la justicia

Antífona de entrada (Cf. Eclo. 36,18.19).- Señor, da la paz a los que esperan en ti, escucha las súplicas de tus siervos y llévanos por el camino de la justicia.
Oración colecta.- Señor, tú dijiste que cuantos trabajan por la paz serían llamados hijos de Dios; concédenos entregarnos sin descanso a instaurar en el mundo la única justicia que puede garantizar a los hombres una paz firme y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta.- Oh Dios, que, con amor paternal, gobiernas el mundo, te rogamos que todos los hombres, a quienes diste un idéntico origen, constituyan una sola familia en la paz y vivan siempre unidos por el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Señor, que el sacrificio salvador de tu Hijo, Rey pacífico, ofrecido bajo estos signos sacramentales de paz y de unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Mt 5,9).- Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios.
Otra antífona de comunión (Jn 14, 27).- La paz os dejo, mi paz os doy –dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Concédenos, Señor, tu espíritu de caridad para que, alimentados con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, trabajemos con eficacia por mantener entre los hombres la paz que él nos dejó. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Otras oraciones por la paz

Oración colecta.- Dios y Señor, creador del mundo, bajo cuyo gobierno se desarrolla la marcha de la historia; atiende nuestras súplicas y concede la paz a nuestros tiempos, para que nos gocemos incesantemente en la alabanza de tus misericordias. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta: Dios de la paz, tú eres la paz misma, por eso el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta; haz que los que conviven como hermanos perseveren en el bien y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Por la reconciliación

Antífona de entrada.- Yo soy la salvación del pueblo –dice el Señor–. Cuando me llamen desde el peligro, yo les escucharé y seré para siempre su Señor.
Oración colecta.- Dios de la clemencia y de la reconciliación, que concedes a los hombres días especiales de salvación, para que te reconozcan como creador y padre de todos, ayúdanos propicio, para que, aceptando de corazón tu mensaje de paz, podamos cumplir tu voluntad de instaurar todas las cosas en Cristo. Que vive y reina contigo.
Otra oración colecta, sobre todo en tiempo pascual.- Oh Dios, origen de la verdadera libertad, que quieres que todos los hombres constituyan un solo pueblo, libre de toda esclavitud, y que nos concedes este tiempo de gracia y de bendición; concédenos, te rogamos, que, al ver acrecentada su libertad, tu Iglesia aparezca ante el mundo como sacramento universal de salvación y manifieste y realice ante los hombres el misterio de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Acuérdate, Señor, de que tu Hijo, que es nuestra paz y nuestra reconciliación, ha borrado el pecado del mundo con su sangre, y, al mirar propicio los dones de tu Iglesia, concédenos, en la celebración gozosa de este tiempo de gracia, poder llevar a todos la libertad de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Antífona de comunión (Mt 11,28).- Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré –dice el Señor.
Otra antífona de comunión : (Jn 16, 24).- Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa –dice el Señor.

 

Por la santificación del trabajo humano

Antífona de entrada (Gn 1, 1.27.31).- Al principio creó Dios el cielo y la tierra y creó Dios al hombre a su imagen; y vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno.
Otra antífona de entrada (Sal 89,17).- Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Oración colecta.- Señor, Dios, creador de todas las cosas, que mandaste a los hombres cumplir los deberes del trabajo, haz que, por tu misericordia, sirvan nuestras tareas para el progreso humano y para la extensión del reino de Cristo. Que vive y reina contigo.
Otra oración colecta.- Dios y Señor nuestro, que, por medio del trabajo del hombre, diriges y perfeccionas sin cesar la obra grandiosa de la creación, escucha nuestras súplicas, y haz que todos los hombres encuentren un trabajo digno, que ennoblezca su condición humana y les permita vivir más unidos, sirviendo a sus hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- En estos dones que te presentamos, Señor, tú ofreces al género humano el alimento para esta vida y el sacramento de una vida nueva; haz que nunca nos falte el sustento del cuerpo y del alma. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión.- Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de gracias a Dios Padre por medio de él.
Oración después de la comunión.- Después de participar en el banquete de la unidad y del amor, te suplicamos, Dios nuestro, que, por el trabajo que nos has encomendado, obtengamos el sustento diario y edifiquemos tu reino fiados en tu providencia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por los que padecen hambre

Antífona de entrada (Sal 73, 20.19).- Piensa, Señor, en tu alianza; no olvides sin remedio la vida de tus pobres.
Oración colecta.- Dios bueno y todopoderoso, que atiendes con amor las necesidades de tus criaturas, concédenos amar eficazmente a los hermanos que carecen de alimento, para que, desterrada el hambre de la tierra, puedan servirte con libertad y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Acepta, Señor, estos dones que hemos recibido de tu generosidad y ahora te presentamos; ellos, que significan la abundancia de la vida divina y la unidad en el amor, haz que nos impulsen a la comunicación cristiana de bienes y al mutuo amor fraterno. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Mt 11, 28).- Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré –dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Te rogamos, Padre todopoderoso, que el pan vivo, bajado del cielo, nos estimule a trabajar sin descanso por nuestros hermanos que carecen de bienes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por los enfermos

Antífona de entrada (Sal 6,3-4).- Misericordia, que desfallezco; cura, Señor, mis huesos dislocados; tengo el alma en delirio.
Oración colecta.- Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Otra oración colecta.- Dios y Señor nuestro, salvación eterna de cuantos creen en ti, escucha las oraciones que te dirigimos por tus hijos enfermos; alívialos con el auxilio de tu misericordia para que, recuperada la salud, puedan darte gracias en tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Oh Dios, bajo cuya providencia transcurre cada instante de la vida, recibe las súplicas y oblaciones que te ofrecemos por nuestros hermanos enfermos, para que, superado todo peligro, nos alegremos de vedes recobrar la salud. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Col 1,24).- Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.
Oración después de la comunión.- Oh Dios, singular protector en las enfermedades, muestra el poder de tu auxilio con tus hijos enfermos, para que, aliviados por tu misericordia, vuelvan sanos y salvos a tu santa Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por los moribundos

Antífona de entrada (Rm 14,7-8).- Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor.
Otra antífona de entrada (Cf. Is 53,4).- El Señor soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.
Oración colecta.- Oh Dios, lleno de poder y de amor, que, al decretar la muerte, le abriste al hombre con tu misericordia las puertas de la vida eterna; mira con piedad a tu hijo que lucha en agonía, para que, asociado a la pasión de Cristo y sellado con su sangre, pueda llegar a tu presencia limpio de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien, por los que van a morir hoy.- Dios todopoderoso y lleno de misericordia, que manifiestas siempre tu amor a todas las criaturas, escucha con bondad las súplicas que te hacemos por los que hoy van a morir, para que, redimidos por la preciosa sangre de tu Hijo, puedan salir de este mundo sin mancha de pecado descansar para siempre en el regazo de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Recibe, Señor, la ofrenda que te presentamos por tu hijo moribundo; concédele por ella el perdón de sus pecados, y ya que soportó en esta vida, porque así lo has querido, los dolores de la enfermedad, dale el descanso eterno en la vida futura. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Col 1,24).- Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.
Otra antífona de comunión (Jn 6, 54).- El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día -dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Dígnate, Señor, confortar piadosamente a tu hijo por la eficacia de este sacramento, para que, en la hora de la muerte, pueda vencer al enemigo y entrar con tus ángeles en la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Para dar gracias a Dios

Antífona de entrada (Ef 5,19-20).- Cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Celebrad constantemente la acción de gracias a Dios Padre por todos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Oración colecta.- Oh Dios, que escuchas siempre a tus hijos atribulados, al darte gracias por tu misericordia, te rogamos que, liberados de todo mal, te sirvamos siempre con alegría de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Señor Dios, que nos entregaste a tu Hijo para libramos de la muerte y del mal, te rogamos aceptes este sacrificio en acción de gracias porque ya estamos libres de nuestra tribulación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Sal 137,1).- Te doy gracias, Señor, de todo corazón; cuando te invoqué me escuchaste.
Otra antífona de comunión (Sal 115, 12-13).- ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación invocando su nombre.
Oración después de la comunión.- Señor, Dios nuestro, que robusteces a tus hijos con este pan de vida y los libras de las ataduras del pecado, haz que constantemente crezca nuestra esperanza de conseguir el premio de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
Otra oración para dar gracias a Dios
Oración colecta.- Oh Dios, Padre de todos los dones, de quien viene cuanto somos y tenemos, enséñanos a reconocer los beneficios de tu amor y a amarte con todas las fuerzas de nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza para darte gracias por los beneficios recibidos; y te suplicamos que todos los dones que nos haces nos sirvan para alabar constantemente tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la comunión.- Señor, Dios nuestro, tú nos entregaste como alimento espiritual este sacramento salvador de tu Hijo que te hemos ofrecido en acción de gracias; concédenos la abundancia de tu poder y de tu gozo para que podamos servirte con mayor entrega y merecer recibir nuevos beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por la familia

Antífona de entrada (Ef 6, 2-3).- Honra a tu padre y a tu madre, es el primer mandamiento al que se añade una promesa: te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.
Oración colecta.- Señor, Dios nuestro, en cuyos mandatos encuentra la familia su auténtico y seguro fundamento, atiende nuestras súplicas y concédenos que, siguiendo los ejemplos de la Sagrada Familia, practicando las virtudes domésticas, y manteniendo vivo el amor, lleguemos a gozar de los premios de tu reino. Por nuestro Señor esucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación, te suplicamos que guardes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz verdadera. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Is 49,15).- ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré –dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Padre nuestro, que nos amas y nos perdonas, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia de tu Hijo, para qué, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de su eterna compañía. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por los familiares y amigos

Antífona de entrada (Sal 121,6.8).- Desead la paz a Jerusalén: Vivan seguros los que te aman. Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: La paz contigo.
Oración colecta.- Señor, Dios nuestro, que, por la gracia del Espíritu Santo, has infundido los dones de la caridad en el corazón de tus fieles, concede a tus hijos, por quienes te rogamos, la salud del cuerpo y del alma, para que te amen con todas sus fuerzas y realicen con generoso corazón todo lo que es agradable a tus ojos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Ten misericordia de tus hijos, Señor, por quienes te ofrecemos este sacrificio de alabanza; dales la plenitud de tus bendiciones y la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Mt 12,50).- El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre –dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Después de recibir estos santos sacramentos, te rogamos, Señor, que concedas a nuestros familiares y amigos tu perdón, tu consuelo y tu amparo constante, para que todos nosotros, sirviéndote con un mismo corazón, podamos llegar a contemplar tu rostro en las alegrías del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Para pedir la gracia de una buena muerte

Antífona de entrada (Sal 22,4).- Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo, mi Señor y mi Dios; tu vara y tu cayado me sosiegan.
Oración colecta.- Oh Dios, que nos has creado a imagen tuya y has entregado a tu Hijo a la muerte por nosotros, concédenos la gracia de vivir vigilando en oración, para que podamos salir sin pecado de este mundo y descansar con alegría en el regazo de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Tú, Señor, que con la muerte de tu Hijo has destruido nuestra muerte, concédenos ahora por la eficacia de este sacrificio que, obedeciendo tu voluntad hasta el fin de la vida, podamos partir de este mundo con paz y confianza y participar en la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Rm 14,7-8).- Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor.
Otra antífona de comunión (Lc 21,36).– Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del Hombre.
Oración después de la comunión.- Después de recibir en estos misterios la prenda de la inmortalidad, te pedimos, Señor, el auxilio de tu amor en el momento de la muerte, para que, superados los ataques del enemigo, nos gocemos de ser acogidos en tu regazo paterno al llegar a la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.